Jugar furuya.

“No me salgás con marrullas ni furullas” solía ser la expresión utilizada para requerir una actitud ecuánime, pero ésta se vió reformulada para el mundial de beisbal de Managua 1972, cuando el equipo japonés trajó al pitcher Hideo Furuya quien dominaba una prodigiosa bola "submarina". A partir de ese suceso, la reformulada expresión constituyó el reconocimiento popular a esa habilidad para esconder sus lanzamientos y así establecer que una contraparte taimadamente retrasa sus compromisos u obligaciones.