Ser un bota-bacinilla.Era costumbre colonial mantener bajo las camas una bacinilla para en ella satisfacer cualquier necesidad fisiológica evitando así salir a los amplios y arborizados patios donde pululaban no sólo ánimas en pena sino támbien temidos espantos. Una tarea mañanera, y poco agradable, derivada de esa previsión era disponer de los desechos acumulados por las noches y, fundamentado en la ejecución de una acción tan asquerosa como degradante, la expresión constituye una severa ofensa dirigida hacia una persona considerada servil. |