La mejor palabra no se dice.

Refrán recomendando ser muy cuidadoso al emitir enunciados o afirmaciones con las que se pretende establecer la firme intención de rechazar, o resistirse a ejecutar, determinada acción ya sea en el futuro inmediato o lejano. Establece que de omitirse la advertencia el enunciante terminará tragándose sus propias palabras al verse obligado a ejecutar lo que con firmeza en algún momento negó.