Tener cuero de danto.

El danto, Tapirus Bairdii, se caracteriza por su gruesísimo pellejo que le permite al ser atacado por tigres -que saltan sobre ellos y se les aferran con sus garras tratando de romperles el cuello- correr hacia y entre los bambúes tratando que las dolorosas púas que en ambos se clavan -pero que ellos casi no resienten- obliguen al depredador a apresuramente soltarse y huir. Referenciando ese grosor de piel animal, la expresión identifica a una persona cuya epidermis es extremadamente resistente o que, en sentido figurado, es bastante descarada y sinvergüenza.