No valen caricias para la que es ingrata.

Refrán estableciendo un resignado lamento de parte del varón enunciante pues, aduce, por muchas manifestaciones de cariño que ha procurado brindar a su amada, ella en nada varía su posición de desamor o indiferencia para con él. Debe remarcarse, sin embargo, que el lamento no conlleva reclamo por la existencia de una tercera parte que esté alterando la frustrante relación.