Estar en tres y dos.En términos beisboleros, la condición más crítica entre un bateador y un pitcher es llegar a un conteo de tres bolas malas y dos strikes, pues ella no permite margen de error para ninguna de las dos partes, pero es a la figura del bateador angustiado por esa situación a la que recurre el refrán para enunciar la vivencia de una circunstancia tan angustiosa como determinante. |