Tener un trompo enrollado.

El juego del trompo consiste en un elemento de madera con puya de metal a cuyo cuerpo se enrolla una «manila», con su extremo final afianzado a un dedo del jugador, para que éste al empuñarlo y lanzarlo violentamente, pero combinando fuerza con técnica, retenga la manila y la unidad rote libre y prolongadamente sobre su puyón. Sobre la figura de alguien con un trompo preparado para ser lanzado, pero oculto a la contraparte, el refrán advierte que en un conflicto, relación o negociación, una de las partes cuenta con un plan o recurso alterno al cual sorpresivamente puede recurrir para revertir o superar una severa dificultad.