Se debe perdonar, pero no olvidar.

A Napoleón Bonaparte (1769-1821) se le atribuye la afirmación: “Los soberanos deben perdonar y no olvidar”, cuyo equivalente popular lo perenniza Martin Fierro, 1871, en su canto 32, sextina veinteava, al advertirle a sus hijos: “Si les hacen una ofensa Aunque la echen al olvido Vivan siempre prevenidos Pues ciertamente sucede Que hablará muy mal de ustedes Aquel que los ha ofendido”. Coincidentemente, el refrán advierte a quien decide dispensar los yerros de otros, o sus actos intencionales que le afectaron, a que también los mantenga frescos en la memoria a manera de prevenir futuras afectaciones.