Dando leche la vaca, aunque patee.

Recurriendo a una analogía entre «leche» con «contribución» así como «vaca» con «persona productiva», el refrán constituye un reconocimiento hacia las personas fructuosas, que aportan o contribuyen positivamente con el propósito de un colectivo, estableciendo que le deben ser dispensadas taras o defectos de orden secundario.