Por mi cerco no hay portillo; todo está caído.Cualquier elemento perimetral -sea de alambre de púas, cardones, piñuelas u otros elementos- está supuesto a ser continuo y el «portillo» es un punto de interrupción que permite franquearlo sin esfuerzos o complicaciones. Con su primera parte, el refrán constituye la aceptación a un reto, anunciando disponer de un medio de bloqueo infranqueable pero, de inmediato, con su segunda parte, satiriza con el anuncio de la ausencia total de dicho medio para así suavizar, aunque sosteniendo, la intención irrestricta para responder al desafío recibido. |