No entrarle ni la bala mascada.

Según leyenda popular, la «Bala Mascada» debe ser preparada a medianoche de un Viernes Santo, siendo uno de los pocos elementos al que supuestamente son vulnerables los espantos o apariciones. Recurriendo a volver ineficaz esa opción, el refrán identifica una condición individual de gran resistencia ante adversidades o enfermedades, casi rayando en la invulnerabilidad.