El que a hierro mata, a hierro muere.

El Evangelio de Mateo 26:52, registra la reprimenda emitida por Jesús al apóstol que en un acto reflejo, por defenderlo, dejó zonto a uno de los captores, diciéndole: “…Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán”. Y concordando con el mensaje bíblico, o quizás fundamentado en él, el refrán advierte que las personas están sujetas a ser escarnecidas con medios similares a los que contra sus semejantes hoy emplean.