No ser cofre de nadie.El cofre de madera era un elemento indispensable pues no sólo se utilizaba como maleta durante las largas jornadas, sino también como caja de resguardo de correspondencia, dinero, joyas u objetos valiosos. Apoyándose en esa figura multifuncional, el refrán constituye un rechazo hacia quien reclama por la deslealtad de haber hecho públicos los secretos o intimidades confiadas. Generalmente se complementa con el siguiente razonamiento: “Si me lo contaste fue porque deseabas que se supiera”. |