El niño llorón y la china que lo pellizca.

La mujer a quien se le confía el cuido de un bebé es denominada como «china» y ella está supuesta a ejercer su rol con esmero y dedicación. Recurriendo a deformar el propósito de esa responsabilidad delegada, el refrán establece que alguien proclive a un mal es motivado a practicarlo por quien está supuesto a persuadirlo o disuadirlo para que no lo haga.