Estar hasta el tope.

En terminología marina, como «tope» se identificaba el punto más alto del mástil, donde se localizaba el «carajo» o canasto desde donde se oteaba el horizonte y, recurriendo a la figura de un barco antiguo sobrecargado hasta un punto imposible, el refrán advierte que algo ha sido cargado al máximo o, metafóricamente hablando, que una persona ha sido incomodada hasta estar a punto de perder su compostura.