Morder el leño.Antiguamente los heridos, especialmente en los campos de batalla, eran atendidos en condiciones de limitaciones extremas -realizándose cirugías y amputaciones hasta sin anestesia- y con el fin de asegurar que un paciente no dañara su propia lengua se le proveía de un pedazo de madera rolliza para que lo mordiera durante la cirugía. Sobre esa práctica, creo, se estableció la expresión remarcando que se están soportando estoicamente las vicisitudes. |