Más vale un gramo de previsión que una montaña de remedios.

Recurriendo a comparar una unidad de peso –gramo- con una unidad indefinida de volumen –montaña-, el refrán advierte que es preferible destinar recursos con el fin de garantizar previsiones mínimas que reduzcan la probabilidad de ocurrencia de contratiempos, a que por falta de ellas ocurra un severo daño o afectación.