Preguntando se llega a Roma.

La red vial del imperio romano era interconectada y señalizada hasta con marcadores de millajes de tal manera que el viajero podía desplazarse por ellas sin riesgo de extraviarse y, de así ocurrir, con una simple pregunta podían reorientarse. Sobre ese fundamento imperial, el refrán invita a ser práctico y preguntar o pedir consejos y asesoría para asegurar un propósito final sin tardanzas o complicaciones.