Hacerse el de a peso.

En los viejos tiempos, cuando las transacciones comerciales eran valoradas en centavos y sus fracciones, un Córdoba –Peso, para el pueblo- constituía un valor muy relevante. Aprovechando esa cisrcunstancia, y pretendiendo enaltecer a su hija consentida, el dictador Anastacio Somoza García (1896-1956) ordenó la emisión de billetes de esa denominación, que circularon entre 1940 y 1960, exhibiendo la figura de Lilliam Somoza Debayle (1921-2003) enfundada en un chaleco de cuero y con una pluma en la cabeza. Sobre esa acción que dió paso a muchos burlescos chistes populares, también nació y se estableció la expresión fustigando a quien pretende arrogarse un valor, no necesariamente tangible, el cual no le corresponde.