La fruta en la mañana es oro, en la tarde es plata y en la noche, mata.

Cierta superstición española permitió establecer, en aquel país, el refrán que reza: “Aceituna; una es oro, dos es plata, la tercera mata” y, muy probablemente, su estructura sirvió de fundamento a nuestro refrán, al que solían recurrir madres rurales para recomendarle a sus retoños se abstuvieran de comer frutas antes de retirarse a dormir, pues podían caerles "pesado" y provocarles pesadillas nocturnas.