Tanto peca el que mata la vaca, como el que le tiene la pata.

Sobre el fundamento de una supuesta culpabilidad colectiva por abigeato, el refrán recomienda ignorar atenuantes y estandarizar las penas por reprensión de delitos: El castigo debe ser igual de severo para todos los implicados y ello independientemente de su grado de involucramiento en el ilícito.