Alabate pato que mañana te mato.

La fábula “El pato y la serpiente”, del poeta español Tomás de Iriarte (1750-1791), expresa: A orillas de un estanque Diciendo estaba un pato: «¿A qué animal dio el cielo los dones que me ha dado? Soy de agua, tierra y aire: cuando de andar me canso, si se me antoja, vuelo: si se me antoja, nado.». Una serpiente astuta que le estaba escuchando le llamó con un silbo y le dijo «¡Seó guapo! no hay que echar tantas plantas: pues ni anda como el gamo ni vuela como el sacre ni nada como el barbo; y así tenga sabido que lo importante y raro no es entender de todo sino ser diestro en algo.» Coincidente con la crítica de la fábula, el refrán advierte a quien se auto elogia que lo verdaderamente relevante es la opinión que los demás tengan respecto a su persona dejando, simultaneamente, sentado que la que respecto a él o ella se tiene es pésima.