Al buen día abrile la puerta, porque el malo solo se adentra.

Refrán recomendando que al mínimo indicio de una oportunidad se desarrollen todos los esfuerzos posibles por concretarla. Su segunda parte invita a resignarse ante las amenazas pues estas, en caso de aparecer, se harán efectivas aunque se realicen ingentes esfuerzos por eludirlas.