Caer como patada de mula.

Las mulas constituían presas peligrosas para los tigres pues, ante la amenaza, las recuas instintivamente se formaban en círculo prestas a lanzar potentes patadas con las que neutralizaban al depredador y, sobre ese fundamento, la expresión enuncia un rechazo abierto hacia determinada persona o acto pues resulta en extremo desagradable y hasta repulsivo.