Ser como el mono; no soltar una rama sin tener la otra agarrada.

Los monos suelen desplazarse por las copas de los arboles con admirable seguridad y, excepto cuando saltan de una rama a otra, siempre están aferrados a algo ya sea mediante mano, pata o cola prensil. Recurriendo a ese comportamiento animal, el refrán invita a no abandonar la seguridad de una opción que se está aprovechando o disfrutando a menos que su reemplazo o sustitución esté plenamente garantizada.