Sudar calentura ajena.Al bajar la fiebre o altas temperaturas sobreviene una sudoración abundante precediendo un estado de extrema debilidad, condición que no era envidiada por nadie y menos en los tiempos cuando no se había descubierto la quinina. Manipulando esa congoja, el refrán reprime el acto voluntario de asumir como propios los asuntos espinosos exclusivos de otros. La versión que los mejicanos desarrollaron, con el mismo sentido pero más radical, corresponde a: “No sudan los bueyes y suda la carreta”. |