Contar un cuento de caminos.

Los avances tecnológicos –energía eléctrica, cable, televisión, comunicaciones satelitales, internet, entre otros- han sacado de contexto los Cuentos de Caminos -involucrando almas en pena, al diablo, a seres mágicos o fortunas enterradas- pues estos requerían de la ingenuidad o credulidad del oyente pero, aún así, la expresión ha sobrevivido para identificar una mentira demasiada burda como para ser creída.