Hiciste la de Blas; ya comiste, ya te vas.En la postrimeria del imperio romano, se fundó el mito que cierto gigante llamado “Fierabrás” atacó Roma y sustrajo el remanente del bálsamo utilizado en la preparación del cuerpo de Cristo el cual, se dice, poseía la cualidad de restaurar cualquier herida en quien lo ingería y en “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, parte I, Cap. XV, el vapuleado Sancho distorsiona el nombre del mitológico gigante al rogarle a su señor le “…diese dos tragos de aquella bebida del feo Blas”. Así que es muy probable que la figura del Blas, a la cual recurre nuestro refrán, también sea imaginaria y fuera utilizada únicamente con fines de rima, pero, en cualquier caso, estableciendo un reclamo a quien al atender una invitación a comer, se atiborra y retira sin departir con el anfitrión. |