El que empata, pierde.

La expresión corresponde a la aplicación literal de la regla principal del juego conocido como «Gana la pierde», la cual establece la no existencia de puntos intermedios; o ganás o perdés, pero nunca empatás. Lo anterior implica que quien va rezagado puede sobrepasar a un puntero, pero nunca equiparársele pues automáticamente perdería.