Ser carne de cañón.

Antes de la invención de la ametralladora una táctica convencional de combate consistía en cargar a pecho descubierto contra las trincheras enemigas quedando, en el trayecto, la tropa expuesta al fuego de la artillería. Fundamentado en la acción de enviar tropas al asalto tan sólo para que sean destrozadas, como mecanismo de distraccción para otra acción, la expresión identifica la condición donde algo o alguien es expuesto a pérdida o daño total, tal como si fuese considerado de valor desechable.