Ser un cero a la izquierda.

El cero colocado a la derecha de cualquier otro dígito le incrementa hasta diez veces el valor pero colocado a su izquierda no influye en él de ninguna manera. Recurriendo a ese principio matemático, el refrán identifica a un individuo cuya presencia no introduce ninguna variable en la situación o contexto en que hace acto de presencia.