Cayendo el muerto y soltando el llanto.

Sobre la figura de un deceso repentino, que automáticamente induce las manifestaciones de dolor de los deudos presentes, el refrán enuncia una transacción condicionada a que todo concluya en simultaneo: tan pronto aparezca en escena el efectivo, y se verifique que es el monto acordado, se transferirá la posesión del elemento o bien sujeto de intercambio cuya cualidad o calidad ha sido de previo revisada y aceptada.