No servir ni para taco de cañón.

La artillería antigua se disparaba mediante el empleo de pólvora negra, requiriendo de «tacos» para su retacado y, además, demandaban limpieza continua de los residuos que tras disparos sucesivos quedaban en su interior. Sobre el fundamento de que alguien no es capaz de desempeñar ni siquiera la función de retacar la pólvora necesaria para disparar un cañón, o para limpiarle los residuos que en él quedaban tras el disparo, la expresión establece que alguien no sirve ni para ejecutar una función fundamental.