No hay plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.Refrán cuya primera parte advierte que en este mundo todo es finito, mientras su segunda parte establece que, además, nadie se va de él sin pagar las consecuencias propias de sus actos irracionales o punibles. Los mexicanos recurren a una segunda parte un poco más práctica, pero menos filosofal, que la nuestra: “ni maña que no se pegue”. |