El tiempo quiebra, sin canto ni piedra.

Aunque «canto» y «piedra» son en realidad sinónimos, el refrán recurre a ambas formas, más por necesidad de rima que por enfatizar, para enunciar que el tiempo no requiere de medios físicos para doblegar pues aún lo más fuerte será minado de manera paulatina e inexorable.