Tener un alacrán dentro de la camisa.

Siendo que un alacrán confinado dentro de la camisa que lleva puesta una persona permanecerá quieto pero picará cada vez que se sienta atacado, o con cada intento que se haga por removerlo, en su figura se fundamenta el refrán para identificar la situación donde alguien se ha establecido como amigo o aliado, cuando en realidad es un solapado enemigo que provocará daño en el momento más crucial.