Cambiar de chaqueta.

Durante las cruentas guerras de religión europeas, acaecidas entre 1525 y 1648, los contendientes solían usar casacas y jubones con el forro interno de color similar al del oponente y, en determinados escenarios, las portaban al revés para infiltrar o confundir a sus enemigos. Sobre ese fundamento, se cree, se estableció la expresión identificando a quien muda de opinión o actitud en función de las circunstancias.