Saco vacio no se para. Saco lleno se para solo.

Recurriendo al símil de un saco que a menos que no esté atiborrado no puede sostenerse en posición vertical, el refrán se constituye en un reclamo ante la presión para que se continúe trabajando sin haber ingerido alimentos. También circula la versión constituyendo un pretexto del haragán al enunciar que así como con hambre no se puede trabajar -pues no se dispone de fuerzas para sostenerse en pie-, una vez satisfecho tampoco puede hacerse pues el estómago lleno limita la capacidad de movimiento: Saco vacio no se para. Saco lleno no se dobla.

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Saco vacio no se para. Saco lleno no se dobla.

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