El que por su gusto muere que lo entierren parado.

«Parado» en este caso, corresponde a la condición de permanecer de pie y es nuestra costumbre dar cristiana sepultura a un difunto: en ataúd de madera; posición horizontal; boca arriba, y; con la cabeza orientada al Este. Violando intencionalmente esos parámetros, el refrán constituye una severa advertencia dirigida a los osados, previniéndoles que cuando sean víctimas de los riesgos voluntariamente asumidos no deben esperar solidaridad alguna.