Sobre gustos no hay nada escrito.Lo que para una persona puede resultar horrible o ser motivo de rechazo, para otra puede ser sublime o agradable y digno de poseerse y, fundamentado en esa disparidad de juicios, el refrán advierte que no deben sorprendernos los criterios contrapuestos pues no existen reglas o parámetros delimitando una frontera entre lo feo y lo bonito, entre lo agradable o desagradable o entre lo preciado y despreciado. |