Al gallo que mucho canta le aprietan la garganta.

Fundamentado en la inoportuna figura de un gallo, que canta con más frecuencia que sus pares, el refrán establece que el hombre poco prudente, ya sea para resguardar información a él confiada o por emitir irreflexivas opiniones, tarde o temprano sufrirá consecuencias drásticas como resultado de su propia conducta.